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domingo, 26 de febrero de 2012

nuria sarda

A bailar el tango
por la misma calle. Semifinal de la Copa América 1987, Argentina y Uruguay en el estadio de River. Ese gol de Alzamendi que le dio la victoria a la Celeste y una eliminación que dejó en silencio a Buenos Aires y al Monumental.

Por:
Marcelo Máximo/ Malva Marani
En Isla de Flores 1703, en esa calle del barrio sur de Montevideo donde el tango es Gardel. Uruguay y Argentina, el fútbol en un paso de baile que otra vez se cruza en una Copa América. 9 de julio de 1987, estadio Monumental, tarde de frío con sol de invierno. El seleccionado pierde 1 a 0 en la semifinal del torneo -gol de Antonio Alzamendi? y se queda en el camino de esa ilusión de campeón en casa. 16 de julio de 2011, estadio de Colón de Santa Fe, la Selección que dirige Sergio Batista tiene en su escala al Uruguay de Oscar Tabárez...
De Diego Maradona a Lionel Messi, de una Copa a la otra, el clásico y una nueva versión en la que siempre se juega algo más que un partido de 90 minutos. Una historia que tiene la punta del ovillo en Amsterdam 1928, en la final de los Juegos Olímpicos y también en el primer Mundial, en el último partido de 1930. Ambos cruces con derrota de Argentina y una participación especial de Carlos Gardel y su voz en la previa.
En esa escala obligatoria por Barcelona y rumbo a Amsterdam, los futbolistas argentinos se cruzan con el cantante, quien los recibe en España y viaja en el mismo tren hasta París. Ya en la previa, arma un show para ambas selecciones una noche en el cabaret El Garrón. La idea, aunque diferente, se repite durante ese primer campeonato del mundo, cuando tiene que ir a ofrecer sus canciones a cada concentración por aquello de las rispideces del enfrenamiento pasado y una rivalidad futbolera que empezaba a nacer.
Entre lo que une y lo que separa. El Río, tal vez apenas eso. Mate en mano, esa tarde de Buenos Aires en la Copa el conjunto dirigido por Carlos Bilardo no pudo avanzar a la final pese a tener a Maradona en la cancha. Del otro lado, Enzo Francescoli, Antonio Alzamendi y el resto de la camada que también había participado en el Mundial México '86 llegaba al partido desenlace contra Chile en 90 minutos de juego (había ingresado a la competencia en esa instancia).
14 títulos en Copa América para cada lado, un historial entre ambos equipos -por este torneo? que se mantiene igualado en los 29 partidos disputados (13 triunfos para cada uno y tres empates). Argentina y Uruguay, esos que se vuelven a ver en casa -ahora en otra provincia? tienen intérpretes de ese pasado que también juegan en presente. Sergio Batista, de ese volante central que jugó los 90 minutos en la derrota en el Monumental a este entrenador que conduce a la Selección. De ese compañero del campo de juego en la defensa -José Luis Brown? a este ayudante de campo del Checho en la aventura que arrancó después del Mundial de Sudáfrica, con la eliminación 4 a 0 ante Alemania en cuartos de final.
En las últimas Eliminatorias, justamente, el partido que quedó grabado a partir de la clasificación ?1 a 0 con gol de Mario Bolatti en el Centenario? y de las palabras de Diego en su pelea con los periodistas ?"vos la tenés adentro"? también se trae a escena. Desde esa noche, los equipos nunca más se vieron las caras hasta esta nueva instancia que también define caminos y estados de ánimo en el torneo más antiguo de la historia a nivel selecciones.
Poco importa, a esta altura, la discusión del mate y de su yerba, de Gardel y de su origen. El fútbol, como en el '87, lo viste a uno de gala y al otro de verdugo. Uruguay, cómodo con aquel resultado, todavía tiene retazos de imágenes que lo favorecen. La contra, ese gol de Alzamendi con Luis Islas a mitad de camino. Un estadio con 75 mil espectadores que observan, en silencio y todavía con tragos largos de la Copa en México '86 y el gol de Diego a los ingleses en el estadio Azteca, cómo se despide ese seleccionado anfitrión que pasa inadvertido por Buenos Aires.
La música es de uno y de todos a la vez porque no tiene fronteras.Gardel, ese que quizá haya ensayado de chico en la calle de su infancia en Isla de Flores, hubiera tenido qué cantar en una noche previa como la de ayer. El fútbol, eso que une culturas y que también separa por emociones, se pone a bailar un tango. <
TIEMPO ARGENTINO
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------Haciendo una selección de las piezas icónicas más representativas de la saga familiar, Nuria ha vestido a las modelos con bodys transparentes y fajitas propias de los 70; sujetadores de tirantes de seda y escultóricas bragas de blonda escotadas y altas de cintura de los 80.

También con el "balconette" con efecto "push up" y el fositicado body de encaje de lana de cashemire de los 90; y las aplicaciones de visón y top de tiras cruzadas a la espalda de la década del 2000. La diseñadora ha querido representar así los momentos más emblemáticos de la firma, en una colección que gira en torno al baile y a cuatro modalidades en particular: el baile español, el tango, el latino y el vals.

En la colección caben tanto los sugerentes vestidos de tul y organza como la lencería acompañada de largos flecos y de aplicaciones de piel procedentes de la firma argentina Silvina Moretti.

Mención aparte merece el apartado dedicado por Sardá al baile español, que ha querido representar con espectaculares mantillas españolas y originales peinetas, con las que la diseñadora hace un homenaje a los inicios profesionales de su abuelo, según ha comentado a Efe antes del desfile.abc